– «Lo mejor que sacamos de aquella época fue nuestra amistad», suele decir Patricia, refiriéndose a los años de nuestra vida en los que nos conocimos. Ella era una jovencita, morena con ojos claros y una coqueta sonrisa . Recién regresada de EEUU, empezamos a coincidir saliendo con dos amigos que fueron nuestro nexo de unión, «los culpables» de una profunda amistad que dura ya casi 25 años.

Aquella fue una época alocada, divertida, con muy buenos momentos y otros no tan buenos, pero todos ellos dejan tras de si una innumerable cantidad de anécdotas de las que todavía hoy en día nos reímos un montón, aunque entonces  nos costaran alguna lágrima. En aquel momento Patricia y yo compartíamos un irrefrenable impulso de ir  contracorriente, fruto de la inmadurez de dos chiquillas que querían crecer demasiado rápido y no eran ni medianamente conscientes de como transcurría la vida a su alrededor. Eramos dos «casi niñas» en un mundo en el que no encajábamos en absoluto,… pegábamos tanto allí, como podríamos haber pegado en el Minimal a las 16:00 hrs, vestidas de domingo, buscando algo que se nos había perdido….

Patricia y yo maduramos juntas, tomamos grandes decisiones y crecimos conociéndonos hasta las entrañas. No había nada que nos pudiésemos ocultar la una a la otra, nos conocíamos «hasta el infinito y más allá». A veces no han hecho falta ni las palabras, sin contarnos nada, sabíamos todo y aun en nuestros silencios hemos sabido estar juntas sin mas pretensiones que sufrir o alegrarnos por los sentimientos de la otra

Ella no fue una Toda desde el principio, de hecho tiene otro grupo de amigas de infancia con las que también suele quedar, Chesca, Teresa, Africa, etc…Un ramillete de chicas fantásticas…. Lo que pasa es que la facilidad de trato de «Lai» (como llamo yo a Patricia) hace que la gente se encariñe con ella como si la conociese de toda la vida. En cuanto Patri empezó a quedar con Las Todas  se hizo una de nosotras, indispensable en todas nuestras citas.

Apuesta segura para la diversión, yo no conozco otra persona que le ocurran más anécdotas divertidas en su vida, que sabe transmitir con una gracia impresionante. No hay nada que no le haya pasado a «La Lainez» y que ella con una espontaneidad envidiable no haya contado en cualquier reunión haciendo las delicias de los allí presentes.

Sincera, directa, natural y espontánea, tiene una enorme capacidad de empatía. Cuando Patricia es tu amiga, sufre cuando estás sufriendo, llora cuando tu lloras y se alegra de tus triunfos y celebraciones como si fueran propios. Y cuando digo que sufre a la vez que tu, no sabéis hasta que punto es cierto.No es una persona de pensamientos pasajeros. Os aseguro que le da a las cosas, más de una vuelta… y de dos.

Hoy en día Patricia es toda una mujer, con dos hijas maravillosas Andrea y Alejandra y con una persona al lado que la quiere como ella se merece, Bruno. Sin embargo, conserva el adorable encanto de cuando era niña, esa parte de ingenuidad y naturalidad que conforme pasan los años la mayoría de nosotros desafortunadamente vamos perdiendo.

Su forma de ser , hace que tenga un montonazo de amigos en todos los ámbitos de su vida y para todos ellos Patricia tiene su corazón en la mano,…para entregarlo si  hace falta.

¡Patricia, muchas gracias por estar ahí siempre, compartiendo conmigo todos los momentos de mi vida, los buenos y malos, como una auténtica hermana!

Como siempre digo… así como no voy a ser «Todista»… ¿Y tu? ¿Eres todista?

Con el corazón en la mano Patricia Lainez

Con el corazón en la mano…Patricia Lainez