Acueducto de Segovia

Acueducto de Segovia

El acueducto de Segovia, es la obra más importante civil y mejor conservada de su época.
No sabemos datarla muy bien, porque falta la inscripción que debía aparecer en lo alto de la edificación, pero los expertos creen que su construcción tuvo lugar en la segunda mitad del siglo I o principios del Siglo II.
Para los segovianos es tan importante el acueducto que incluso aparece en su escudo.

Todos ellos conocen su historia y como no, la leyenda que la acompaña.
Se dice que en aquella época la gente de la ciudad debía ir a buscar agua hasta el rio y cargarla hasta sus casas varias veces al día. Una muchacha que trabajaba de criada, en uno de los viajes de vuelta a casa de su amo, totalmente exhausta de portar el cántaro del agua, suspiró de esta manera:

-“Daría lo que fuera, porque el agua llegara sola a casa de mi señor”

Por detrás se oyó una voz. Esta voz provenía de un extraño personaje en el que ella no había reparado,

-“¿Es cierto eso? ¿Darías cualquier cosa?”
Así entablaron conversación, la muchacha afirmaba que aunque diera cualquier cosa como era pobre y no poseía nada, no podría ver su sueño convertido en realidad. El extravagante hombrecillo la convenció de que lo más valioso que tenía era su alma y que si el conseguía que el agua llegase sola a la ciudad antes del amanecer querría quedarse con ella.
Como la muchacha pensó que su alma no le servía para gran cosa aceptó el trato.
Por la noche, una fuerte tormenta la despertó, no así al resto de sus vecinos. Toda la ciudad parecía dormida como por encantamiento. Al salir a la calle para ver lo que ocurría pudo ver al señor que había conocido por la tarde, que envuelto en llamas, iba volando de un lugar a otro portando enormes bloques de piedra y levantando a gran velocidad lo que es hoy el acueducto.
Al comprender la muchacha que este hombre era ni más ni menos, que el diablo y darse cuenta de su atroz equivocación, salió despedida hacia su casa. Al llegar allí, encendió una vela y corrió hacía el gallinero. El gallo al ver luz, pensó que había amanecido y comenzó a cantar
EL diablo al que sólo le quedaba una piedra para terminar la edificación, pensó que había vencido su plazo y huyó de allí sin el alma de la muchacha y dejando tras de sí la construcción que hoy conocemos.
También se dice que la muchacha arrepentida se confesó y que el sacerdote al comprender que se había producido un milagro colocó una imagen de la Virgen y de San Esteban en el hueco donde debía estar la última piedra.

Muchos de ellos conoceréis esta historia, pero me ha apetecido compartirla con los que no la conocéis, ya que la recordé el otro día a raíz de una conversación que tuve con una amiga. Espero os haya gustado