Marta Fatás: una Toda a tu lado

Marta Fatás: una Toda a tu lado

Este fin de semana, una Toda que ya conocéis, Carlota Lapetra, me propuso ir al concierto de Los Secretos.
-Vienen a Zaragoza, yo voy a ir -me dijo – ¿quieres que te saque entrada?
Inmediatamente, me acordé de «La Fatas». Esta Toda ha crecido, ha vivido, se ha emocionado y se ha casado a ritmo de «he muerto y he resucitado…» Los Secretos han sido la banda original de la película de su vida.

Nada más acordarme de Marta, me di cuenta de la gran demora que llevaba a la hora de dedicarles posts a mis amigas en las fechas de sus cumpleaños. Este «atasco», en parte, es debido a mi falta de tiempo. También influye el miedo que me produce el saber o no saber plasmar sobre el papel (en este caso sobre el Ipad) la imagen fiel del carácter de cada una de mis amigas. Creo conocerlas muy bien, pero nuestras vidas a veces nos han llevado a distanciarnos y a que nuestra convivencia haya sido menor. Ha habido periodos que incluso nos hemos limitado a ver y saber de lejos el transcurrir de la vida de estas personas a las que apreciamos tanto. Aún así, cuando quieres a la gente, llevas dentro de tu corazón su esencia, porque aunque pasen años, las personas evolucionan haciéndose más extremas en sus virtudes, cualidades o defectos, pero no cambian.

Los lazos que unen a esta pandilla, el fuerte sentimiento de amistad y su extensión, nos han llevado a tejer una gran red donde Todas estamos relacionadas con Todas aunque a temporadas, unas nos veamos más que otras. Es puro instinto de supervivencia del grupo que transforma en una especie de «enviadas especiales» a aquellas que durante periodos de tiempo sirven de enlace con otras que están más alejadas.

En este sentido, hubo una época de la vida de «La Fatas» que la corresponsal que tenía para mantenerme informada era Carlota. Entonces no existía el Whatsapp, ni las RRSS. Ellas siempre fueron amigas inseparables y aún cuando la vida les distanció en kilómetros supieron mantenerse en continuo contacto.

Marta también estudió en el Liceo Europa. La mayor de 4 hermanos, ha sido una de las niñas «bombón» en Zaragoza. «La Fatas», en su adolescencia respiraba por todos los poros de su piel estilo y clase. Esa clase de la que se lleva por dentro y va dejando huella a cada uno de los pasos que marca la persona. Su porte era impresionante, sus rasgos exóticos y su vestir impecable. Marta era la amiga que me ponía los dientes largos cuando lucía sus trajes de Escorihuela, que aunque resultaban llevados con tanta naturalidad, tenían un look totalmente estudiado. Sin embargo el resultado era fresco y natural. Tengo la imagen de La Fatas apareciendo en el Chiringuito de lo que entonces era «Marina Moreno» con su pelo limpio, moviéndose al caminar y con un estupendo corte de pelo capeado y recién estrenado. Era la innovación y el estilo, Marta siempre iba a la última.
Su carácter presumido le hacia poner especial atención a su estética. Ella y su hermana Irene tienen en casa un buen ejemplo en el que fijarse. Su madre Marifer, ha sido siempre una mujer guapa y elegante, con una apariencia siempre joven. La típica madre que en vez de madre parece hermana…. Y así se comportaba en nuestras reuniones cuando Marta nos invitaba a su casa. Las familias numerosas son fuente de constante alegría y eso mismo se respiraba cuando entrabas en casa de Marta.

Esta Toda siempre ha sido una niña grande, que se apasionaba con todas las situaciones. Se moría de risa con las más alegres y se les saltaban las lágrimas sin poder evitarlo con las más tristes. Era fuertemente inocente y tenía la capacidad que solo conservan los niños para poder sorprenderse en determinadas ocasiones. Totalmente transparente, dejaba a la luz sus sentimientos y cuando se asustaba o sorprendía demasiado no podía evitar algún gritito onomatopéyico.

Su belleza y la imagen proyectada de niña de familia bien, hacía que alguno la viese como una especie de Scarlata O’hara que manejaba a su antojo a sus pretendientes según sus caprichos. Nada más lejos de la realidad, Marta es una persona que siente con toda su alma. Si Marta se enamoraba se enamoraba de verdad y la verdad es que no le faltaron nunca un cortejo de chicos que bebían los vientos por ella. El destino desde muy joven le había buscado un compañero para su vida y siendo muy niña ya salió con Cristian aunque con los típicos ir y venir de salidas y cortes que marca la adolescencia. Marta, toda su vida, guardaba un trocito especial en su corazón para el que, sin duda, fue siempre su hombre. Esperó pacientemente que alguna vez el destino los volviese a unir…… y así fue,…Esta maravillosa mujer, farmacéutica de profesión, tuvo la oportunidad de entregarle totalmente su corazón al actual padre de sus tres hijos …y lo hicieron al ritmo de Los Secretos, hilo musical conductor de toda su relación.

Bonita historia de amor, ¿verdad? Por esto y por muchas otras cosas más Yo soy Todista y tu, ¿eres Todista?