Mar Suarez: La princesa está triste

Mar Suarez: La princesa está triste

Mi gran amiga Mar, desde luego, está pasando un momento durísimo… Hace apenas 5 meses, Quino tuvo que bajarse repentinamente de este impredecible tren que es nuestra vida. Lo hizo en una parada que no le correspondía. A veces este convoy vital marcha tranquila y sosegadamente y el paisaje va transcurriendo por la ventanilla sin sobresaltos. Otras veces se reduce la velocidad y todo es lento y farragoso, es entonces cuando más se notan los baches. Si el tren se pone a toda máquina resulta más complicado echar el freno, vives con la permanente sensación de que vas a descarrilar. El tren de la vida es así…En alguna ocasión, el maquinista decide parar y apear a grandes personas que nunca sospecharon que iban a tener que bajarse antes de tiempo y llevan sus maletas llenas de proyectos e ilusiones. Personas que esperan llegar al final de su destino con la gente a la que aman, viajando despreocupadamente. Geniales personas que, al tener que abandonar precipitadamente el tren, arrastran con ellos parte del equipaje que comparten, dejando a sus compañeros de viaje con un enorme vacío en el compartimento. Se llevan tras de sí las maletas cargadas de proyectos comunes de vida…. Pues eso, Quino bajó a mitad de camino y Mar está triste. Muy triste. No hace falta que me lo diga, yo puedo notarlo cuando hablo con ella, puedo verlo en sus ojos a pesar de que se esfuerce por aparentar normalidad para que no sufran sus hijos: Marta, Blanca y Juan. Mar no está sola, tiene una gran familia que le apoya. Sus padres sufren con ella y le ofrecen todo el amor que sólo los progenitores son capaces de dar. La relación que tiene Mar con su madre, Marivi, me recuerda tanto a la que tengo yo con la mía!!! Unidas todavía con el cordón umbilical comparten su tiempo, sus alegrías y sus desvelos como dos auténticas amigas…Mar es la menor de tres hermanos, Richi y Oscar son encantadores y ella es la princesa de la casa.

Conocí a Mar cuando empezábamos a salir en la adolescencia y nuestras tardes transcurrían en Oh de Bailar entre «USA for Africa» y «Marta tiene un marcapasos». Es la única que fue a Agustinos. Nuestro nexo de unión fue Cristina Ginés, otra Toda de la que enseguida os contaré cosas. Ella nos presentó. En aquella época nuestra amiga Sandra coqueteaba con Manolo un chico que iba a este colegio y que salía por ahí con Salva, Hugo, Alejandro, Oscar, Jose Carlos,… Una pandilla de majísimos chavales de agustinos, bien parecidos y muy sanotes con los que pronto congeniamos…. Y ahí estaba Mar, todas las tardes en Oh, con su chupa-chups Kojak en la boca. La particular estética de los 80, marcaba nuestra vida. Por entonces, el outfit más «in», incluía falda marinera, botas de montar, jersey Privata, la cara completamente marrón (Gracias al «Margaret Astor nº 19») y pelo con aspecto mojado. Como a Mar le gustaba estar a la última, hacía numerosos viajes al baño para mojarse la melena en el lavabo. En aquel local se acumulaba un horrible vaho producto de la cantidad de gente concentrada respirando y bailando al mismo compás, los cristales siempre estaban empañados, así que el efecto «wet» del pelo de Mar estaba asegurado.

Siempre rodeados de amigos, Quino y ella han sido buenísimos relaciones públicas y generosos anfitriones, que hacían sentir a los invitados como si estuvieran en su propia casa. Desde pequeña ha tenido otro grupo de amigas estupendas que siempre han estado a su lado, Arantxa, Ana, … Hubo años que Mar quedaba mucho con su otra pandilla pero siempre se preocupaba de que no faltásemos a su fiesta de cumpleaños para no perder la buena relación que nos unía. Es de las personas que se esfuerza en cultivar la amistad, que pone de su lado para quedar, que te llama periódicamente aunque no tenga nada que contarte, que, en definitiva está por y para las amigas. Lleva muchos años demostrándolo y esa generosidad hace que la gente la quiera muchísimo

Desde pequeña, esta guapísima rubia de mirada alegre ha tenido un enorme gusto en todo aquello que ha llevado a cabo. Muy creativa, poseía una sensibilidad especial para detectar la belleza. Mar siempre se ha rodeado de cosas bonitas. Sus objetos de decoración, su casa y su manera de vestir son impecables, de gran belleza, reflejo de como es ella por fuera y sobre todo por dentro. Siempre actual pero convencional, ha ido a la última sin estridencias, sin salir de su elegancia, con una enorme clase. Estudió «bellas artes» demostrando que sus manos también creaban hermosura. Recuerdo algunas piezas en casa de sus padres que ella misma había esculpido y que me parecían increíbles. Siempre he pensado que tenía un talento especial que debía aprovechar .

Hay momentos que he vivido con esta Toda, que nada podrá borrar de mi memoria, momentos inolvidables de años maravillosos y despreocupados, días alegres de felicidad incontenida. Mar me suena a Ketama en el coche, a secador de pelo antes de las noches de marcha, a «Almacen» con Patricia Lainez. Mar me huele a docenas de rosas por su cumpleaños…nunca había visto tantas juntas. Mar me sabe a menú infantil, sin extravagancias culinarias.

Princesa fue el nombre con la que la bautizó Pelu hace años. Princesa de modales, gusto y apariencia, pero gran guerrera que en estos momentos lucha contra los avatares de una vida a veces inexplicablemente injusta.

Mar todo ese amor que has repartido a tus amigos, que son muchísimos, vuelve a ti. Nunca estarás sola. Te queremos un montón.

…Yo todista y tú?