Caramba con Patricia Barba …

Caramba con Patricia Barba …

«Caramba» es la expresión favorita de Patricia Barba. La verdad es que nunca he sabido si la utilizaba en serio o es de esas cosas que se dicen tantas veces de broma, que acaban por incorporarse al lenguaje habitual de la persona. «Caramba» me gusta. Es rotundo a la vez que remilgado y es una palabra que define muy bien el sentimiento de sorpresa. «Caramba» junto con «relámpagos» son expresiones que me hacen volver a los dibujos animados donde Penélope Glamour iba pilotando un auto loco en una intrépida carrera…. Y es que a Barbi como la llamamos el resto de Todas no le falta buen gusto, toque chic, y su vida actualmente también es una intrépida carrera como la de Penélope.
Patricia ha sido mamá por primera vez más tarde que la mayoría de Las Todas. Nosotras ya tenemos los deberes casi hechos en cuanto niños se refiere.
Patricia y David están todavía en la etapa de correr detrás de sus cachorros, pasar noches de sueño y desvelos y a asistir a todas las reuniones del colegio junto con una gran cantidad de madres primerizas a las que les preocupa muchísimo si su hijo duerme la siesta con la mantita después de comer o si la altura del tobogán del parque de bolas es la adecuada para los niños de su edad.
Para Barbi realmente lo del sueño no tiene que ser nada fácil. Es de las personas con el sueño más profundo que he conocido. Recuerdo nuestra época de estudiantes cuando íbamos a dormir a su casa, la peculiar manera de acostarse en la cama. Imposible conciliar el sueño así para el resto de los mortales. Patricia se tumbaba boca abajo con la barbilla apoyada en la almohada como si estuviera tomando el sol en la playa y doblaba la rodilla de manera que una de sus piernas quedaba levantada como un periscopio. Aun con esta traza, era capaz de llegar a la fase REM del sueño en cuestión de segundos. Un día, estando durmiendo en su casa, sonó el teléfono. Aquel fin de semana estábamos solas y le pegué un meneo para que atendiese el fijo. Os acordáis? Era la época que se llamaba a los lugares no a las personas… Bueno, pues eso,….
-Patricia, suena el teléfono, ¡despierta!
-Ommmmm…. Grggggg Ehhhh?
-Patricia coge el teléfono, que esta no es mi casa
-Ahhhhh. Vale…..
Barbi se incorporó y se sentó al borde de la cama. hizo un gesto como que descolgaba un teléfono imaginario y se llevó la mano a la oreja como si sujetase el auricular.
– ¿Si? ¿Dígame?
Que fuerte, seguía dormida como un tronco! La gran placidez de Patricia al dormir tiene que ver seguro con su carácter afable y tranquilo que son un complemento perfecto de su gran bondad. Patricia es una buenísima persona.
Cuando yo conocí a Barbi, se incorporaba al colegio a hacer COU como muchas otras niñas del Sagrado Corazón. Tenía una larga melena y llevaba unas gafitas que le daban un aire muy cool. Sus piernas eran eternas, siempre ha tenido un cuerpazo envidiable. Enormemente introvertida le costaba horrores intervenir en clase cuando la profesora reclamaba su participación en alguna actividad en la que tuviese que decir algo en voz alta . Era mucho el público y muy desconocido, además estaban los chicos a los que las niñas del Sagrado no estaban acostumbradas.
Barbi es una gran facilitadora de vidas, es de esas personas con las que te apetece estar siempre porque nunca pone pegas, ni objeciones, es una gran amiga de sus amigas. Patricia es una de esas escasas personas que no utilizan la palabra «yo» en sus conversaciones, siempre se preocupa por ti, por como te va, por como te encuentras, y deja sus asuntos por muy importantes que sean para un segundo plano de la conversación.
Patricia es una gran amiga con la que he compartido grandes momentos. Hermana mayor en una estupenda familia en la que siempre me he sentido súper acogida por sus padres y hermanos, Barbi y yo empezamos juntas la Universidad con más ilusión que fuerzas. Por entonces ambas pensábamos que 5 años de carrera eran una auténtica eternidad. Patricia fue testigo de primera fila de mi primera experiencia con los suspensos y de mi frustración como estudiante de empresariales. Su gran constancia y tenacidad le llevó a acabar la carrera en la que yo había tirado la toalla en segundo curso. Aquellos años fueron estupendos, por la mañana acudíamos a la Facultad en Vespino. Siempre le he dicho a esta Toda que tenía un Angel de la Guarda que hacía horas extras porque el gran despiste que reinaba en su vida a esos años hacía que llegase a clase por las mañanas como si fuera Rompetechos. A ninguna de las dos nos caracterizó nunca nuestra puntualidad por lo que no era raro vernos las primeras horas tomando café por no haber llegado tiempo a clase. Aprovechábamos para ponernos al día y compartir nuestras aventuras y desventuras en nuestros primeros escarceos amorosos.
Siempre dispuesta, siempre preocupada por agradar, siempre a mi lado, mi amiga ha sido un pilar fundamental en mi desarrollo como persona. Buena consejera, hombro donde llorar y compañera de risas, es la amiga que todos los padres nos gustaría que tuviesen nuestros hijos. Una buenísima influencia. Yo la quiero un montón.
Patricia siempre ha sido muy indecisa, pero ha sabido convertir su indecisión en una gran fortaleza porque da los pasos con la seguridad de hacer lo correcto. Es una mujer ordenada, tenaz, constante y que sabe lo que quiere. Totalmente racional, esta virtud no le resta en absoluto una gran capacidad para amar. Nunca he visto a nadie mirar con los ojos que mira Barbi a David y reírse como una adolescente cuando el Valdés se mete bromeando con ella. Su -«¡que idiota!»- le sale de la boca con sonido a «me encantas»
Actualmente Patricia y David trabajan juntos como un gran equipo, tienen una empresa que les pega un montón en la que comercializan bolsos, sandalias, cinturones, …con un estilo bárbaro como el que tienen ellos, con aire oriental y gusto a raudales. Tienen dos niños preciosos como no podía ser de otra manera.

Como no voy a ser Todista…. y tu ¿eres Todista?

Caramba con Patricia Barba

Patricia Barba en la cena de Navidad de este 2014 con parte de Las Todas. Al fondo de la mesa en el lado izquierdo